Madrid, 10 de octubre de 2026.- Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, ANPE, primera fuerza sindical entre el profesorado no universitario, pone el acento en el incremento del malestar emocional del personal docente en los últimos años y señala que nace de situaciones concretas que se repiten en los centros. Entre ellas, la organización destaca la sobrecarga burocrática, la escasez de recursos, las elevadas ratios, la excesiva carga lectiva, la incertidumbre profesional en el caso del profesorado interino, la insuficiencia de personal docente y no docente, los casos de conflictividad y la falta de respaldo institucional, que están provocando un aumento de los casos de estrés, ansiedad, burnout (síndrome del trabajador quemado) y otras patologías asociadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) centra el Día Mundial de la Salud Mental de 2026 en la necesidad de escuchar las experiencias vividas por las personas con problemas de salud mental, bajo el lema «Voces reales, cambios reales», y recuerda que más de mil millones de personas en el mundo viven con alguna afección de este tipo. ANPE se suma a esta llamada y hace hincapié en que el profesorado también tiene una voz que las administraciones deben escuchar.
El servicio del Defensor del Profesor de ANPE, que atiende a docentes de toda España desde hace más de veinte años, lo constata cada curso. Según su último informe, el 71,3 % de los casos atendidos incluye síntomas de ansiedad, y el 11,7 %, depresión. ANPE subraya que, cuando un docente comunica una situación de este tipo, casi nunca es por un único episodio, y lo hace después de meses de desgaste, sintiéndose solo y con la sensación de que el sistema no lo protege.
En este contexto, ANPE exige a las administraciones educativas:
- Implantar planes integrales de mejora de las condiciones laborales del profesorado que incluyan medidas de prevención de riesgos psicosociales y programas de formación en gestión del estrés y autocuidado.
- Reconocer como enfermedad profesional los trastornos de salud mental derivados del ejercicio de la docencia, que hoy se tramitan en la mayoría de los casos como contingencia común.
- Garantizar el apoyo jurídico y psicológico inmediato al profesorado víctima de agresiones, acoso o falsas denuncias.
- Dotar de medios reales a los protocolos de convivencia y bienestar.
- Reducir la carga burocrática y las ratios, y reforzar las plantillas con profesionales de orientación y otros especialistas.
- Reforzar la autoridad y la protección del profesorado, con respuesta rápida de la Administración ante las agresiones y casos de conflictividad.
ANPE advierte de que cuidar la salud mental del profesorado no es un asunto individual, sino una responsabilidad de las administraciones como empleadoras. No se puede pedir a los docentes simplemente que gestionen mejor el estrés cuando las causas están en el entorno laboral.
Como defiende la OMS, los cambios reales parten de escuchar las voces reales. Por ello, ANPE pide a las administraciones educativas que escuchen al profesorado: los testimonios que cada día recoge el Defensor del Profesor son la evidencia más directa de lo que ocurre en las aulas y de lo que hay que cambiar.
ANPE recuerda que el bienestar emocional del docente constituye un pilar fundamental de un sistema educativo saludable y de una enseñanza de calidad, e insiste en que la Administración, como empleadora, debe velar por él.
Para más información o apoyo, el profesorado puede contactar con el Defensor del Profesor a través de la sede de ANPE de su comunidad autónoma o provincia.
ANPE, SINDICATO INDEPENDIENTE
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